La insignia de los Caminantes

La insignia representa la aventura del descubrimiento de los caminos interiores y los caminos exteriores, que se relacionan entre sí.

Los caminantes viven la Aventura del Descubrimiento, el apasionante desafío de internarse en un nuevo descubrimiento de sí mismos (caminos interiores), de su entorno -el mundo, comprometiéndose a cuidarlo y respetarlo- y de Dios (caminos exteriores).

En este desafío habrá cuatro elementos que lo acompañarán:
El aire, el agua, la tierra y el fuego: elementos fundamentales para la vida, elementos con los cuales el caminante está en contacto directo durante toda su marcha, tratando de preservarlos, y a la vez, de servirse y servir a los demás con ellos.

La insignia de los caminantes está representada por el mundo con sus cuatro elementos, estos símbolos tienen una relación y representación directa con los elementos necesarios para la vida, ellos son:

Aire: este es el elemento del aliento, de la palabra y es el elemento que contiene los pensamientos, las ideas y la creatividad; en él está la fuerza de la razón... Representado por el color celeste.

Agua: este es el elemento del que surge la vida, que lava y refresca, que hace crecer y da vitalidad; Por el agua se transforma y se cambian los paisajes, todo ser que entra en contacto con el agua queda limpio, ella regenera y pone vida en toda la creación... Representada por el color azul.

Tierra: este es el elemento de lo interior, de lo misterioso y lo secreto, de lo que muere para nacer; en ella las formas se han hecho materia, y contiene en sí la belleza del cambio y de lo dinámico como parte de la vida... Representada por el color marrón.

Fuego: este es el elemento de la iluminación y el esclarecimiento, de la purificación y de la fuerza de la vida, de la salud; él es el que contiene el poder de la fuerza espiritual, es la energía, la pasión y la acción... Representado por el color rojo.

Además, la insignia refleja esa constante búsqueda de sí mismo para luego salir al encuentro de los otros y de Dios. Esta búsqueda de un rumbo está representada por la rosa de los vientos donde:

El SUR, es la dirección que marca el crecimiento y la fructificación.
El NORTE, es la dirección de la renovación, del conocimiento y la sabiduría.
El ESTE, es la dirección de lo nuevo, de los comienzos, del nacimiento.
El OESTE, es la dirección de la madurez, de la cosecha y de las recompensas.

También, encontramos el mundo como lugar al cual debemos integrarnos de forma creativa y liberadora. No todos vemos el mundo igual que los demás, y de allí que el mundo representa en la insignia, la diversidad, cómo nuestro crecimiento siempre va de la mano del crecimiento de los otros, representa también, el aporte que, desde cada uno, hace de nuestro mundo un lugar mejor para todos.

 

Los caminos y los elementos
son descubiertos en la marcha

Caminantes es aventura. La aventura de descubrirse como artesano de sus propios caminos, la aventura de reconocer, también, los cambios que se dan en nuestros compañeros de marcha, la aventura de ver al mundo con nuevos ojos, la aventura de abrir caminos nuevos: nuevos amigos, una nueva relación con la familia, con Dios...

... En fin, la aventura de vivir con un espíritu aventurero, para llegar a ser hombres y mujeres de bien, buenos ciudadanos como decía Baden-Powell.

Ser Caminantes es vivir la aventura de descubrirse a sí mismos, al mundo y a Dios, con nuevos ojos.

Ser Caminantes es emprender un viaje por nuestros caminos interiores en busca de emociones, sentimientos, ideas, creencias. Un camino hacia nuestra espiritualidad, hacia nuestros afectos…

Ser Caminantes es, también descubrir los caminos exteriores, salir al encuentro de los otros, de realidades y personas diferentes.

Ser Caminantes es buscar, descubrir y construir un lugar en el mundo, integrarse al mundo de forma creativa y liberadora. Sentirse útil en la construcción de una sociedad más auténtica, más justa.

Ser Caminante es también ser compañero de marcha. El caminante no camina solo. El caminante sueña, proyecta, actúa y crece junto a otros jóvenes y adultos, sus compañeros de marcha.

En este desafío habrá cuatro elementos que lo acompañaran: El aire, el agua, la tierra y el fuego: elementos fundamentales para la vida, elementos con los cuales el caminante está en contacto directo durante toda su marcha, tratando de preservarlos, y a la vez, de servirse y servir a los demás con ellos.

Fuente
www.elsoguin.com.ar


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